Stiglitz/ Greg Palast: Los cuatro pasos del FMI para la condena económica

Un libro que debería ser referencia para cualquier persona que se interese por lo que está pasando realmente en el mundo es “La mejor democracia que se puede comprar con dinero”, del periodista e investigador Greg Palast. Escrito en 2002, viene a ser para la Europa de hoy un auténtico tablón de actualidad, e incluso un sustancioso oráculo para lo que podremos ver en el futuro


De entre los montones y montones de datos, documentos, entrevistas y cifras que contiene, en el capítulo Vender el Lexus, quemar el olivo, hallamos lo que el Banco Mundial llama Estrategia de Ayuda. Naturalmente, estaayuda se ofrece (o impone) a países con problemas, es decir, en crisis. Cosas como baja calificación por parte de las agencias de rating, deuda soberana con la prima de riesgo por las nubes, y todas esas cosas que pueden acabar en un rescate de no aplicarse los recortes observados en aquella estrategia y que acabamos de vivir durante los meses pasados.
Pero, ¿dónde se originó ésto que llaman crisis? ¿No tuvo su epicentro en el mismo corazón de Wall Street? Y las agencias de calificación, los estudios de la prima de riesgo y otros indicadores, ¿no forman parte acaso del mismo tinglado? Por supuesto, ellos se lo guisan, ellos se lo comen. Consecuencia: quitamos a los presidentes de los Gobiernos, y nos ponemos nosotros, o las democracias se acabaron definitivamente.
Un hombre clave cita el periodista en todo esto: Joseph Stiglitz, alguien que conoce de primera mano las entrañas de este sistema y que ha sido, entre otras cosas, economista jefe del Banco Mundial y consejero económico del Gobierno Clinton. Un tipo que habla de sobornización al referirse a las privatizaciones y que estuvo presente en el Foro 15M junto a otros economistas de prestigio mundial.
Precisamente, ese soborno en masa de altos funcionarios y miembros de los gobiernos es el primer paso que los bancos centrales toman para hacerse con el control de una nación y hundirla en la deuda por los siglos de los siglos. ¿De qué manera se lleva a cabo? Fundamental, la compraventa de la energía y la gestión de las materias primas. Electricidad y agua, por ejemplo. Echemos un ojo a las últimas noticias:
“Podías ver cómo se les abrían los ojos ante unas comisiones del 10% pagadas en cuentas suizas simplemente por haber recortado en algunos miles de millones el precio de venta de los activos del país”, asegura Stiglitz, y recuerda el caso de Rusia en 1995, “la mayor sobornización de todas”, donde se le hacía llegar dinero a Yeltsin para su campaña a cambio del control de su economía.
Lo peor de todo aquello fue que “los oligarcas expoliaron los activos industriales rusos, lo que redujo la producción casi a la mitad y trajo consigo la depresión económica y el hambre”. Poco más o menos lo que viene pasando a medianas dosis en la Eurozona:
Paquete de medidas del FMI y la UE para Grecia : En 2011 el Gobierno griego pretende recaudar unos 5.000 millones con la venta del monopolio de apuestas y loterías OPAP, el Postbank, la empresa de gestión de aguas de Salónica, la segunda ciudad del país, y las empresas de gestión portuarias del Pireo y Salónica. Entre 2012 y 2015 se pretenden recaudar otros 45.000 millones con la privatización completa o parcial de la empresa de gestión del agua de Atenas, refinerías, empresas eléctricas, el ATEbank, especializado en el sector agrícola, así como la gestión de puertos, aeropuertos…
Así pues, lo que estamos padeciendo no es un desajuste que haya surgido al azar, sino un plan que el FMI y el Banco Mundial llevan décadas aplicando en diferentes zonas del planeta, a veces con consecuencias catastróficas en el caso de países del tercer mundo, como Somalia; si vive usted en un país industrializado, pasará a la subsistencia, pero si la agricultura y la economía ya eran de subsistencia, entonces el hambre, la enfermedad y la miseria se llevarán por delante la vida de centenares de miles de personas.
¿En qué se basa algo que suena tan complicado como “liberalización del mercado del capital”? En realidad, es mucho más sencillo de lo que parece, y tiene que ver con las leyes de cada país y el flujo internacional de dinero.
Si en una nación existen demasiados impuestos para los inversores extranjeros o se entorpece de alguna manera ese flujo, lo que el FMI y el Banco Mundial exigen es revocar la ley nacional en pos de una mayor agilidad operativa de las bandas financieras globales, como en Perú. Teóricamente, una vez liquidadas las leyes, la pasta comienza a entrar más y mejor, pero como siempre, la realidad es otra.
¿Recordamos la tan llevada y traída Ley de Liberalización del Suelo y su burbuja inmobiliaria? Efectivamente, el dinero entra para especular en bienes inmobiliarios y divisas (España va bien), y luego lo único que hace es salir y salir hasta dejar al país en bragas:
El superávit del Estado cae un 43,5% (noticia de marzo. España va mal).
Es entonces cuando se apunta al sector público y se culpa a las administraciones de “derroches innecesarios”. Así, de la noche a la mañana la sanidad resulta “inviable” y la educación un lujo. Los recortes avanzan sin piedad y se introducen nuevas leyes para limitar la capacidad de movimientos del Estado (el artículo 135B, firmado por el PP y el PSOE, auspiciado por el BCE y presente en el Pacto del Euro).
Aún con todo, en Asia y Latinoamérica fue más rápido y sangrante. Para que los especuladores devolvieran el dinero a las arcas de las diferentes haciendas públicas, el FMI exigió a los países subir los tipos de interés al 30%, al 50%, e incluso al 80%. Esto hizo que el valor de las propiedades cayera en picado, la producción industrial se paralizara y aquellas reservas de dinero público, finalmente, quedaran agotadas.
¿Cómo volver a recuperar el dinero? Muy sencillo: cobren ustedes por la consulta médica, reduzcan profesores, suban los impuestos, y sobre todo y ante todo, deben “fijar los precios según el mercado”, o lo que es lo mismo, atracar en masa a los ciudadanos.
Además del FMI y el Banco Mundial, también el Tesoro de EEUU cumple su función de vampiro económico y social allá por donde los otros bancos pasan.
Se trata de aumentar los precios del agua, la luz, el gas y, en consecuencia, los alimentos y diferentes productos de primera necesidad. Evidentemente, tratándose de países del tercer mundo o en vías de desarrollo, esto conduce a lo que el Nobel de Economía Joseph Stiglitz llama “los disturbios del FMI“. Algunos ejemplos:
– Indonesia, 1998. Se eliminan los subsidios de alimentos y combustibles para los pobres.
– Bolivia, 2000. Los precios del agua se disparan y el ejército obliga a los ciudadanos a tirar el agua de lluvia que recogían con cubos.
– Ecuador, 2001. Subida estrepitosa del gas, lo que conduce a graves disturbios. Forma parte de un paquete de medidas para hacer del dólar la divisa en este país. Resultado: un 51% de la población pasa a vivir por debajo del umbral de la pobreza.
– India, 2005. Se introduce la patente de las semillas de arroz y cereales. Se crea una burbuja en torno al precio de las mismas. Los agricultores se ven obligados a pedir créditos para poder serguir cultivando. Resultado: Monsanto se queda con los cultivos, ruina económica, suicidios en masa.
– Somalia, 2008. Como en India, el FMI “estimula” una serie de medidas para los precios de los cultivos. Resultado: hambre, muerte y enfermedades.
Y ahora le toca el turno a nuestra querida Europa, con un tejido social y una estructura de servicios públicos que en aquellos países apenas existía. El objetivo, naturalmente, es cargárselos. Pero aquí, el FMI cambia de siglas y se llama BCE. Volvamos a Indonesia por un segundo. Cuando empezaron los disturbios, todo el capital que había llegado comenzó a salir corriendo. Entonces, es cuando al Banco Mundial le da un ataque de keynesianismo y acepta que el Estado intervenga para salvar, por supuesto, a los bancos. Es decir, que se trata de exprimir el país hasta dejarlo seco.
Al meter dinero público de todos los ciudadanos en la banca, la red de servicios estatal se queda tiritando. Así comienza la compraventa de la educación, la sanidad, los transportes, las pensiones y hasta las cárceles. ¿Quiénes se lo quedan? Los que crearon el “problema” (que para ellos es el gran negocio). Exactamente el mismo proceso que hemos vivido con nuestros BBVA, Santander, Bankia y demás, auspiciado todo ello por el BCE.
Esta desquiciada circulación de dinero, que entra para luego salir multiplicado por miles, acaba siempre en una misma dirección: bancos occidentales y el Tesoro de Estados Unidos. Curioso ver cómo una de las primeras personas con quien se entrevista nuestro presidente electo, Mariano, es Timothy Geithner, precisamente, el Secretario de Estado del Tesoro de EEUU.
Existen maníacos de la conspiración y antiglobalizadores
paranoicos que imaginan que los proyectos se diseñan
en reuniones secretas entre la élite corporativa del planeta,
con la asistencia de líderes de los medios de comunicación
para ajustar su propaganda a lo que en ellas se ordene…
Tienen razón.
Grag Palast, periodista e investigador, autor del libro La mejor democracia que se puede comprar con dinero

¿Qué son éstos “mercados” que se está cargando las leyes, matando a la gente de hambre y  haciendo guerras en distintos rincones del planeta? Actúan en base, sobre todo, a un libre comercio vigilado, promocionado y estimulado bajo las estrictas reglas de la Organización Mundial del Comercio.
En el pasado se utilizaban los bloqueos militares si no se aceptaban los esquemas (Guerras del Opio), pero el Banco Mundial descubrió, sobre todo a raíz de Cuba, que un bloqueo financiero llegaba a tener la misma eficacia y, a veces, provocando un número de muertes similar.
Así, la mayor parte de organizaciones globalizantes (FMI, BCE, OMC, FAO, etc…) son diferentes siglas con las que siempre actúan los mismos individuos. Es lo que se llaman “puertas giratorias”. Igual están un día dirigiendo las patentes de la soja en Monsanto, que rebajándole la calificación a Francia, que obligando a endeudarse a Irlanda.

Detonadores
La jerga militar pues, viene clavada para esta nueva guerra económica que el Poder ha declarado a los demás. ¿Cuándo acepta un país un préstamo de los bancos centrales? Veamos el proceso:
– Inversores extranjeros meten miles de millones de dólares, euros o libras (burbuja).
– Cuando la cosa se empieza a ir de las manos (burbuja gigantesca), sacan ese dinero y se lo llevan a su paraíso fiscal.
– Como todo se basa en préstamos (hipotecas, créditos) la deuda empieza a convertirse en un problema, porque no hay líquido.
– Se culpa a la población: “egoístas”, “idiotas”, “¿qué os creíais?”
– Se empieza a hablar de crisis, aunque las noticias sobre el robo de millones de euros es diario.
– Punto de mira en los políticos y las administraciones (por tanto, el sector público): gastan demasiado.
Y aquí llega el momento del timo del tocomocho:
– Hace falta un préstamo para seguir adelante. Yo te lo doy, pero a cambio, aceptaras unas condiciones.
Esas condicones (unas 114 distintas de media por país) no sólo tratan de intereses porcentuales, sino de ir delegando sobranía y control sobre aquellas organizaciones que previamente se encargaron de inflar la burbuja. Programas de Reducción de Pobreza, o lo que es igual, se acabó la democracia. Una medida que detona otras, y estas a su vez otras…
Recortes, ajustes, desaparición del séctor público. Y cuando esto no es suficiente, hay que empezar a vender las joyas: privatizar el agua, la luz, la educación, el transporte, la sanidad y los puestos de venta de artículos de broma de las plazas mayores de todo el país.
Según Stiglitz, Nobel de Economía, todos los planes de los bancos centrales entán dirigidos en secreto y por una ideología absolutista: “a pesar de que Occidente promueve las elecciones en todo el mundo en desarrollo, esos Programas de Reducción de Pobreza debilitan las democracias”. Esto, lo dijo en 2002. Diez años después, basta con darse una vuelta por la Red para comprobar el avance de esa debilitación; una oligarquía mundial gobierna, los demás acatan.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Militarización, sicarios, negocios y Alianza por la Prosperidad en Honduras

EL NARCOTRÁFICO Y LAS FFAA HONDUREÑAS

Por aquí pasó Berta Cáceres