Un verdadero liberal jamás será nacionalista
Por: Manuel Sandoval Hasta las elecciones presidenciales del 2013 había dos certezas en la vida política de Honduras: por un lado, que los golpes de Estado son una manera de hacerse del poder, y por el otro, que vivíamos la llamada “hegemonía del bipartidismo”, conducida por Liberales y Nacionalistas. Por décadas (hasta el 2009) el Partido Nacional y el Partido Liberal se turnaban los periodos de gobierno en un patrón al que los hondureños nos acostumbramos: dos periodos gobernaban los liberales y un periodo los nacionalistas, con golpes de Estado mutuos. En el fondo sabíamos que los dos partidos nunca habían tenido grandes diferencias ideológicas, si bien los nacionalistas eran un poco más conservadores y proclives al uso de la fuerza, mientras que los liberales se inclinaban por una vena ligeramente más progresista. A pesar de ello, los hondureños, sobre todo los de mayor edad, mantenían una fuerte identificación con uno u otro partido, como si fueran los color...